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AMLO será el ganador, según El País

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Francisco Gómez Maza

Análisis a Fondo

·  Ni juntos, Anaya y Meade, le ganaría a Andrés Manuel López Obrador 

·  Una derrota de AMLO sería más rara a que Ronaldo fallara un penalti

Para los editores de El PAÍS de España no hay duda alguna: el próximo presidente de México será Andrés Manuel López Obrador.

 

López Obrador sube en las encuestas y tiene un 92% de probabilidades de ganar la elección del domingo primero de julio, pasando por encima de los cadáveres políticos del conservador Ricardo Anaya Cortés, y el panista candidato del PRI, el partido de Peña Nieto y también autocalificado de centro derecha en su ficha de Wikipedia, José Antonio Meade Kuribreña. Bueno, cualquier analista de primer año de la carrera sabe que el centro es inexistente.

El periódico español, que imprime una edición diaria para México, afirma que la ventaja de López Obrador es clara. Ni siquiera los dos debates que se han celebrado hasta ahora, el terreno en el que peor se desenvuelve el tres veces candidato, han mermado su posición en las encuestas. No es normal que se produzca un vuelco electoral que haga perder 20 puntos al candidato puntero. Sirve de referencia una estadística deportiva: ahora mismo una derrota de López Obrador sería más rara que ver fallar un penalti a Cristiano Ronaldo. No obstante, la victoria del candidato de Morena tampoco es una certeza: los sondeos aún podrían moverse y hasta el último día habrá espacio para una sorpresa.

Estos pronósticos se calculan a partir de encuestas, usando la metodología de los modelos electorales de El País para FranciaReino Unido o España. Los modelos convierten las encuestas en predicciones probabilísticas después de estudiar la precisión histórica de miles de sondeos. En el caso de México, el modelo asume un error medio de 3,5 puntos por candidato, que es mayor ahora porque faltan semanas hasta el 1 de julio. El margen de error todavía ronda los 15 puntos para un candidato con el 40% de votos. López Obrador es favorito, pero no tiene garantizada su victoria.

López Obrador cuenta con otros datos a su favor. El primero es la tendencia positiva en los sondeos. El candidato de Morena ha subido siete puntos en las encuestas desde marzo. Eso ha hecho que sus opciones de victoria aumentasen también desde el 79% —la primera predicción de El País del día 31 de marzo— hasta el 92% actual.

Mientras, sus rivales no terminan de cerrar la distancia y la segunda plaza sigue en disputa. El mejor momento para Meade fue poco después de ser designado por el presidente, Enrique Peña Nieto, como el candidato del PRI. No obstante, la mala imagen del partido y el Gobierno actual, ha pesado mucho en toda la campaña. El último debate, en el que el aspirante priista se mostró más sólido que sus rivales, no ha traído una mejora muy grande en los sondeos. Ricardo Anaya, que inició el año al alza, se ha estancado en los últimos meses. Si el primer debate le sirvió para marcar distancias con Meade, el segundo, celebrado hace dos semanas en Tijuana, no fue fructífero para Anaya.

El último mes ha sido particularmente bueno para el candidato de Morena, que podría estar subiendo otro escalón. Las cuatro encuestas más recientes en nuestro promedio —de Parametría, Reforma, Ipsos y Demotecnia— lo colocaron por encima del 50% de votos. En mayo las encuestas de Reforma y Parametría le dan subidas de 4 y 9 puntos. Ricardo Anaya y José Antonio Meade, mientras tanto, aparecen planos o pierden apoyos.

Uno de los factores a los que recurren tanto Anaya como Meade para decir que la batalla electoral no está resuelta es al número de indecisos. Tampoco los datos en este caso son malos para López Obrador, porque no hay tanto como podría parecer. En la última encuesta de Enkoll, que publicó La Silla Rota, un 33% de los mexicanos dice que aún no sabe por quién votará. Pero la mayoría en ese grupo declarará preferencia por algún candidato. Los indecisos absolutos (que no saben por quién votarán ni declaran preferencias) seguramente no superan el 14% del censo. Esas personas, además, tienen propensión a no votar. Hay que recordar que la cifra de encuestados que reconocen que es probable que no voten apenas llega al 20%, aunque la abstención real suele superar el 35%.

¿Cuál es la esperanza de Anaya en este último mes? Su baza pasa por coordinar el voto contra el tabasqueño. Hasta el momento ha conseguido el apoyo de la élite empresarial, que ha desistido de apoyar a su favorito, Meade, para decantarse por Anaya. Pero de nuevo los sondeos ofrecen cierta tranquilidad al candidato de Morena. Los datos sobre segundas opciones limitan el flujo potencial de votantes saltando de José Antonio Meade a Ricardo Anaya. Según cifras de la empresa Demotecnia, si la elección fuese entre AMLO y Anaya, los votantes de Meade se repartirían casi a partes iguales. Es decir, hay un sector del PRI que se siente más cómodo con la victoria de López Obrador que con un triunfo del expresidente del PAN. Eso limita los efectos coordinación. Entre los votantes del candidato del PRI habría un 40% que tiene a Anaya como segunda opción, pero eso sólo supone el 8% de todos los votos. Aunque todos ellos decidiesen votar por Anaya al final —cosa poco probable—, serían insuficientes para hacerle ganar.

La derrota de López Obrador, en caso de producirse, vendría seguramente por dos vías. Que se produzca un cambio brusco en las encuestas durante el final de campaña. En ese caso lo veríamos en los últimos sondeos. La otra opción es que la sorpresa llegue el día de la elección y que el recuento demuestre que las encuestas estaban muy erradas. Eso no es imposible —ocurrió, por ejemplo, con el plebiscito colombiano en 2016, cuando las encuestas fallaron por 15 puntos—, pero no es algo frecuente. Por eso el modelo de El País mantiene a López Obrador favorito al 92%.

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Modificado por última vez enLunes, 04 Junio 2018 21:45
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