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Los mexicanos se toman con filosofía los exabruptos de Trump

Un trabajador acerero en San Luis Potosí en marzo. El presidente estadounidense, Donald Trump, impuso un arancel de 25 por ciento a las importaciones de acero desde México, Europa y Canadá. Un trabajador acerero en San Luis Potosí en marzo. El presidente estadounidense, Donald Trump, impuso un arancel de 25 por ciento a las importaciones de acero desde México, Europa y Canadá. Credit Mauricio Palos/Bloomberg

1 de junio de 2018 

NYTIMES.COM/ES

 

CIUDAD DE MÉXICO — Durante más de dos años Donald Trump ha atacado a México para emocionar a sus partidarios, con amenazas de muros, de deportaciones masivas y de poner fin a un acuerdo comercial de veinticinco años de antigüedad entre los países norteamericanos.

 

Muchos mexicanos, blanco frecuente de la ira de Trump, han aprendido a tomarlo con filosofía: perro que ladra no muerde.

Sin embargo, este jueves el gobierno de Trump sí actuó a partir de sus amagos, al imponer un arancel de 25 por ciento a las importaciones de acero desde México, al igual que de Europa y Canadá. Fue el primer ataque real a un flujo comercial de 1500 millones de dólares diarios entre la frontera.

Casi de inmediato, México respondió con una serie de represalias comerciales que van directo a la fuente de apoyo a Trump. Las medidas habían sido redactadas desde hace tiempo en espera de que se impusieran los aranceles, anunciados por primera vez en marzo.

Pero esta vez no hubo mucha vacilación por parte del gobierno de México al responder ni mucho furor entre el público ni escándalos en Twitter. Sencillamente hubo un anuncio en un comunicado mesurado.

Tal respuesta por parte de México es, en cierto modo, una muestra de cómo la nación ya parece haberse acostumbrado a los dichos y acciones de Trump. La postura respecto a la cooperación con Estados Unidos en materia migratoria, comercial o de seguridad, indica el comunicado, “no habrá de variar ni por la retórica ofensiva ni por medidas injustificadas como esta”, dijo el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray.

México ha asumido una postura consistente y serena en sus reacciones a Trump tras dos años en los que este ha lanzado insultos y amenazas contra el país; primero cuando era candidato, después como presidente electo y ahora en la Casa Blanca.

Los analistas aseguran que México ya aprendió a sobrellevar los amagos.

“No es que no nos importe, es solo que los mexicanos ya lo interiorizaron”, dijo Carlos Heredia, profesor del Centro de Investigación y Estudios Económicos (CIDE), universidad en Ciudad de México. “Ya no nos sorprende. Llevamos escuchándolo dos años, entonces ya tuvo su efecto”.

México ha dicho reiteradamente que el tema de los aranceles acereros no será determinante para la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Y, más allá de ese tema, los funcionarios del país han recalcado que no firmarán acuerdo alguno que no sea del interés nacional.

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Luis Videgaray, el secretario de Relaciones Exteriores mexicano, con su homólogo estadounidense Mike Pompeo, en Washington, en mayo CreditAlex Brandon/Associated Press

El que Trump haya impuesto las tarifas arancelarias como parte de una estrategia global también hace que estas duelan menos.

Para muchos, los gravámenes son solo un intento más por parte de Trump, con acciones en vez de palabras, de imponer su perspectiva sobre la relación bilateral. En vez de atenerse a los acuerdos vigentes, el gobierno de Estados Unidos, a decir de analistas, ha quedado sometido ante la agenda personal y compulsiva de Trump.

“Lo que está haciendo es imponer su visión del mundo”, dijo Carlos Elizondo Mayer-Serra, profesor de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey. “El gobierno mexicano no va a dejar pasar esta; está mandando el mensaje de que estamos siguiendo las reglas y todos estamos en el mismo juego”.

Hay dos implicaciones para México: una electoral y otra comercial.

El país está a un mes de las elecciones presidenciales de más peso en más de una década; la votación es el 1 de julio. Hasta ahora, las acciones de Trump no han tenido mucho efecto en la contienda.

Los candidatos respaldaron el anuncio de medidas en represalia del gobierno y, en general, tienen posturas compartidas respecto a dejar que los dichos de Trump afecten a México. Los temas domésticos han dominado la campaña y los golpes verbales del presidente estadounidense se han vuelto casi sonido ambiente.

“Hemos estado lidiando con esto y escuchándolo durante dos años, entonces el efecto ya pasó”.

CARLOS HEREDIA, ECONOMISTA MEXICANO

Sin embargo, del lado comercial, las implicaciones de los aranceles probablemente serán mayores. Aunque México respondió de manera determinante e inmediata, puede que si la disputa comercial escala, sea muy costoso para ambos países.

Además de imponer aranceles al acero plano importado desde Estados Unidos, México anunció tarifas a “lámparas, piernas y paletas de puerco, embutidos y preparaciones alimenticias, manzanas, uvas, arándanos, diversos quesos, entre otros”.

Tales productos fueron elegidos para afectar a los exportadores estadounidenses en estados que son de importancia política para Trump; los agricultores y productores estadounidenses de tales bienes ya habían expresado su preocupación por las medidas mexicanas.

Es posible que el anuncio de Trump también tengan un efecto en el mercado acerero de toda la región, según expertos, lo que forzaría a México a buscar a otros socios comerciales a quienes venderles la producción de esos bienes. Pese a la obsesión de Trump sobre el presunto déficit comercial con México, es este el país que tiene un déficit en el comercio de acero.

De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero mexicana, Estados Unidos le vendió 3600 millones de dólares más a México en los últimos dos años que en la dirección opuesta.

Los expertos dicen que el efecto de los aranceles será particularmente severo para productores acereros que exporten bienes específicos a Estados Unidos, pero que lo resentirán sobre todo las compañías mexicanas que importan el acero estadounidense para autopartes.

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Trump frecuentemente lanza amenazas contra el Tratado de Libre Comercio de América del Norte entre Estados Unidos, México y Canadá.CreditTom Brenner/The New York Times

La decisión del gobierno de Trump de establecer estos aranceles fue presentada como una medida para fines de seguridad nacional, lo cual fue criticado por las naciones afectadas.

La Casa Blanca ha dicho que realiza investigaciones similares sobre si los autos importados podrían ser parte de esta decisión; ese mercado es uno en el que hay fuertes vínculos entre mexicanos y estadounidenses.

Algunos expertos creen que para el tema de la renegociación del TLCAN podrían aumentar las tensiones entre las tres partes; las conversaciones de por sí han sido tensas. Ahora que Estados Unidos ha tomado acciones concretas, es más probable que Canadá y México se atrincheren en contra de las demandas estadounidenses para la renegociación.

“Trump había aplazado los aranceles para México y Canadá en espera de los resultados de las negociaciones y había amenazado con imponerlas para ejercer más presión”, dijo Jeffrey Weldon, director del programa de Ciencia Política del Instituto Tecnológico Autónomo de México. “Puede que Trump esté quedándose sin recursos” respecto a la negociación ahora con los aranceles.

También es poco probable que los aranceles lleven al gobierno mexicano a movilizar las conversaciones, si se toma en cuenta la dinámica actual de la campaña presidencial. El candidato oficialista, José Antonio Meade, está en tercer lugar en las encuestas y es poco probable que gane. Eso significa que hay poca presión para firmar un acuerdo renegociado rápidamente solo para ayudar en la campaña.

En el corto plazo, los analistas esperan que la batalla comercial lleve a aumentos en los precios de ciertos productos en los anaqueles de supermercados mexicanos ahora que entran en vigor los aranceles.

Un temor mayor y que sería más duradero, según Enrique Dussel Peters, economista de la Universidad Nacional Autónoma de México, es que Trump termine por retirar a Estados Unidos de TLCAN, como ha amenazado.

Weldon dice que es muy probable. “Los otros dicen: ‘Nadie puede ser tan estúpido'”, dijo. “Y mi respuesta siempre es: ‘No apuestes contra su base política'”.

“Eso sería mucho más serio”, dijo, “y golpearía directamente a México”.

 
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Viernes, 22 Junio 2018
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