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El dilema de la globalización: Democracia o dictadura: IV/V

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Ka Costumbre del Poder

  • Es necesario conservar, en aparente seguridad, a la sociedad y los recursos que ésta aporta a la riqueza fiscal del gobierno, a ese bienestar que sí procede, aunque para ello tengan la tentación de recurrir a la dictadura, porque desconfían de la democracia, o abiertamente la temen
  3 dic 2015 - 00:14 CET

 

cien fuegos y del pasoResolver el dilema en 1969 instaló al país bajo la férula de un cómodo autoritarismo -sin tanta violencia, ni desaparecidos ni ejecutados al buen tun tun-, de guante y zanahoria, tan efectivo que permitió a Fernando del Paso definir la situación actual de la patria:descompuesta y a la deriva.

Un autoritarismo que facilitó el crecimiento y desarrollo de empresas como Bimbo, de organizaciones empresariales y de sindicatos; bajo su férula aportaron sus mejores luces Octavio Paz, Juan Rulfo, Rufino Tamayo, David Alfaro Siqueiros, por mencionar a algunos.

El problema dista mucho de ser semántico, tampoco se resuelve con el discurso. En lo que dice Juan Luis Cebrián a Felipe González pudiéramos encontrar un diagnóstico aproximado, porque esa idea de que el país está sobre diagnosticado, es falaz. Leamos:

JLC:- El Estado ha perdido poder sobre sus propias decisiones y, en muchos aspectos, no ha sido sustituido por instituciones supranacionales. Al mismo tiempo, la globalización está generando formas de soberanía incontrolada, sea la de las multinacionales, sea la de cualquier otro tipo de instancia que no tiene que ver con la democracia… Ahora hay una crisis de poder tradicional, una traslación de los centros de decisión de las instituciones políticas a las grandes multinacionales.

FG:- Eso era claro hace ya treinta años. La crisis de poder es la de la representatividad política. Hay que repartir poder hacia abajo. Tenemos que aceptar que la democracia sea local, relevante para la vida de los ciudadanos, y tener, al mismo tiempo, un poder global… El poder del Estado-nación será cada vez más un poder de coordinación, hacia abajo y hacia arriba.

Esa coordinación correspondería operarla a un Poder Legislativo ajeno a los moches, a los fondos discrecionales, absolutamente transparente y sin alianzas ni chapulines, porque de esa manera lo único que hacen es desfondar su representatividad.

Sería ingenuo de mi parte aspirar a expresarlo en mis propias palabras, si los participantes del diálogo dan la medida del tiempo que vivimos.

FG:- Es la consecuencia de una clase dirigente que no vive en tiempo real el cambio civilizatorio en curso, y que no quiere enterarse de lo que significa el impacto de la revolución tecnológica y la globalización sobre la realidad en la que operan. Es la renuncia a la principal función del liderazgo político, que constituye en anticipar lo que ocurre para darle a la gente seguridad de que tiene un horizonte despejado

JLC:- Uno de los objetivos del Estado moderno, tal y como lo hemos conocido, era construir la sociedad del bienestar, pero en la medida en que se debilite aquél, se debilitará también su capacidad de generar esta última.

Allí está expresada la inutilidad de las instituciones actuales, la tirantez entre la necesaria permanencia del Estado de bienestar, y la insuficiencia económica e ideológica para sostenerlo.

Sin embargo, es necesario conservar a la sociedad y la riqueza que ésta aporta al bienestar fiscal del gobierno, a ese bienestar que sí procede, aunque para ello tengan la tentación de recurrir a la dictadura, porque desconfían de la democracia, o abiertamente la temen.

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