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Martes, 21 Noviembre 2017
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Los Camoteros

Los Camoteros

Los camoteros

José Dávalos*

Bien sabemos que en el futbol son llamados camoteros los jugadores del equipo representativo del Estado de Puebla; de ellos nos ocuparemos otra vez, sobre todo cuando hablemos de las inhumanas vendimias de jugadores (drafts) que los rebajan al nivel de bestias. 

Hoy dedicamos estos renglones para referimos a los trabajadores que por las calles, venden sabrosos camotes en carritos. 

El Diccionario de la Real Academia Española dice que trabajo es el esfuerzo humano aplicado a la producción de la riqueza. Así, lisa y llanamente, tenga o no tenga patrón el trabajador. 

En cambio el artículo 8º de la Ley Federal del Trabajo, que se ocupa del servicio a un patrón, dice que trabajo es toda actividad humana, intelectual o material, independientemente del grado de preparación requerido por cada profesión u oficio.

Pero el trabajador puede ser trabajador autónomo, o sea quien trabaja por su cuenta y  no está comprendido en las normas de trabajo; y el trabajador subordinado, que presta sus servicios a un patrón, o a otra persona, física o moral, y está previsto en las normas de la Ley Federal del Trabajo, con la protección de la  Constitución de la República.

La Constitución, en el artículo 123, apartado A, comprende a los obreros, jornaleros, empleados domésticos, artesanos y de manera general, todo contrato de trabajo. Es decir, las normas laborales abarcan a los trabajadores que tienen una relación laboral con un patrón. El artículo 8º de la Ley Federal del Trabajo establece que trabajador es la persona física que presta un servicio personal subordinado a una persona física o moral.

 

Estamos acostumbrados a ver a personas con carritos vendiendo camotes  en la Ciudad de México, en León, en Guadalajara, etc. Los carritos son el  medio por el que venden camotes y plátanos asados. Por regla general quien vende los camotes no rinde cuentas, trabaja por cuenta propia, es un trabajador autónomo.

Pero es muy posible que esa persona sea ocupada por el dueño del carrito a quien tiene que rendir cuentas de las ventas que realiza cada día; informar qué calles recorrió y de qué hora a qué hora. Y el dueño del carrito le pagará una cantidad determinada, que es su salario. 

En el carrito se transportan dos productos característicos: camotes y plátanos. Adentro, los frutos cocidos se mantienen calientes, y por consiguiente, listos para ser comidos. Los camotes y los plátanos son servidos en platos desechables o en servilletas de papel. Suelen comerse agregándoles crema de leche azucarada y canela en polvo.

El camote es un tubérculo cuyo cultivo estaba extendido por todo el continente antes de la conquista. Los camoteros de la ciudad de México ofrecen generalmente camotes de piel púrpura y pulpa blanca, pero también los hay amarillos y blancos.

Se trata de una tradición gastronómica mestiza, de nuestro medio.

Los plátanos son un producto de origen asiático, originalmente introducido a las Islas Canarias, y llegó a América continental tras haber sido aclimatado por los españoles en África y en las islas del Caribe.

Del camotero que vende su mercancía por cuenta propia nadie responde. Si le ocurre un accidente cuando va a su trabajo, o regresa, o mientras lo realiza, gente bondadosa lo llevará a un lugar de salud pública, como la Benemérita Cruz Roja.

Es hora de que el Estado mexicano vea por estos trabajadores. Puede hacerlo a través del Instituto Mexicano del Seguro Social, de manera generosa, pues le saldrá muy costoso al trabajador inscribirse voluntariamente al IMSS, por ser difícil que reúna la cuota periódica que debe pagar.

Hasta ahora ese trabajador no cuenta con protección alguna.

Se reitera: Cuando el camotero prepara el cocimiento del producto y lo vende, es un trabajador por cuenta propia, no rinde cuentas a nadie sobre su trabajo; si no es de su propiedad el carrito, paga la renta y el costo del encierro del vehículo.

Pero cuando el camotero sirve a un flotillero de carritos con el producto preparado, tiene que rendir cuentas a éste de sus ventas en un tiempo determinado, y se trata de un trabajo subordinado, aun cuando él ignore la relación laboral y sus beneficios y que, por lo tanto, debe ser inscrito en el IMSS por su patrón..

El silbato del carrito que se oye en las calles cuando comienzan las noches, reclama trato humano y justo para los camoteros, autónomos o subordinados.

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