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La Inflación cobra en las urnas

La Inflación cobra en las urnas

Juan Chávez 

En las urnas se pagan las facturas dirigidas a joder la economía de los más jodidos.

 

La inflación que encarece la vida, no surge porque usted y su servidor queramos.

Es la suma del hacer y más concretamente del manejo de las finanzas públicas por parte de quien tiene que manejarlas: el gobierno federal.

Es la macroeconomía que con tanto cuidado cuida el gobierno. Lo lamentable es que el fenómeno de la inflación entre en los cálculos de la Federación y del Banco de México.

Y, más que nada, que se deje correr con todo el desaseo y descuido.

Los bolsillos de los más jodidos, cerca de 70 millones de mexicanos, tienen que resentir el trancazo y tener menos capacidad de compra para irla llevando.

Cuando al arrancar este malhadado año de 2018 el gobierno de Peña Nieto comenzó con el anuncio de que no habrá impuestos ni aumentos en las tarifas de la luz.

Fue en su mensaje de Año Nuevo que soltó tales promesas para animar a los más de 9 millones de hogares que resisten los incrementos a los precios de los productos de la canasta alimentarias desde los últimos meses de 2017, como para animarlos e invitarlos a abandonar el horizonte catastrofista que ven para su menguada economía este año electoral.

Los pobres, los miserables, que ni tienen coche, pero si consumen luz eléctrica y gas, van a ser los paganos, escribimos.

Ahora, frente a la inflación anual de 6.77% y los incrementos salariales que con trabajos llegarán al 5%, no hay piso parejo y así, llegar el primer domingo de julio a las ánforas electorales, está presagiando el desquite popular contra el gobierno de Peña.

 ¿Quién carajos va apaciguar la tendencia alcista que persiste en los precios?

El presidente Peña Nieto, por obvias razones, no pone un pie en ninguna tienda de autoservicio para comprar los nopales, el limón o unos aguates si le agrada el guacamole. Por eso, lo que le cuenten con respecto a las alzas que el costo de la vida registra, no es cosa que le preocupe mayormente.

Digamos que si el poder adquisitivo de la clase trabajadora registra bajas, al Ejecutivo le importa un comino.

Ni le va ni le viene que las familias estén comprando menos alimentos porque el dinero ya no les alcanza.

Dos organizaciones de productores del campo han señalado que en este año pintado de elecciones federales, estatales y municipales, los incrementos a los alimentos llegarán al 20%.

Todo, han declarado, como consecuencia de las alzas a los fertilizantes, a las semillas que en elevado porcentaje son comprada con dólares que andan por las nubes, y a las gasolinas que con la declaracionitis oficial no consuelan a nadie.

En el campo de las teorías económicas, que al pueblo le valen una pirinola, el golpe al consumo será severo y sacudirá a la cadena productiva.

Si las ventas bajas, la economía sufre el golpe y lo absorbe contra los índices de productividad.

En tal suerte, seguiremos con una economía rezagada, que crece a pasos lentos y resulta incapaz para generar mayores puestos de trabajo.

Total: seguimos en la chilla… Eso sí, a la hora de votar, las urnas van a poner el grito en el cielo.

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Sábado, 21 Julio 2018
06:49:12