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¡Actores y futbolistas a debatir!

¡Actores y futbolistas a debatir!

¿Se imagina un escenario donde se batan a duelo de ideas un ex futbolista profesional, una actriz y un stripper cuyo único mérito es ser una persona pública? ¿Concibe usted un debate electoral donde dichos personajes intercambien ideas sobre el qué hacer para mejorar un problema público, cómo hacerle y con qué recursos solucionarlo? ¿Cree usted, francamente, que sería un debate a la altura de las necesidades y el cargo al que quieren aspirar?

 

Quiero ser muy claro, no estoy en contra de que cualquier ciudadano en el legítimo uso de su derecho, aspire a algún cargo de representación popular, no. Se trata de cómo, aquellas instituciones políticas que escogen a quiénes serán sus candidatos, nos ven.

Y lo que está detrás de esa mirada es un desprecio a la sociedad, esa creencia arraigada que se nos puede y debe tratar como consumidores de telenovelas, de imágenes y de espectáculos como el futbol, ávidos de tlatoanis e ídolos inalcanzables. Los institutos políticos consideran que no importa si el candidato en cuestión no sabe gobernar o siquiera cuenta con un equipo de trabajo experto, no, se trata si sabe meter goles, de cuántas peleas tuvo en el campo de futbol, de cuantas mentadas de madre dio y recibió, de saber en cuántas novelas participó, no interesa si sabe de técnica legislativa, del proceso como hacedor de leyes, no, nos siguen viendo como menores de edad incapaces de tomar una decisión y que deben ser guiados por su mano sabía.

Afortunadamente la sociedad mexicana cada vez está más informada y cuenta con elementos que le permiten una mirada crítica sobre el acontecer nacional, son más las voces que opinan sobre elecciones, funcionarios, candidatos, perfiles y propuestas, es una de las ventajas de la transparencia pública.

Atrás ha quedado la visión donde lo público se decidía desde el centro, donde la sociedad, en el mejor de los casos servía para justificar algún programa o proyecto. Los partidos políticos y sus propuestas de candidatos sin mayores méritos que la farándula o algún deporte, así a secas, ha sido rebasada, hoy exigimos más y cuestionamos más, por eso parte de las demandas es que quien aspire a algún cargo público lo diga de frente, que vaya a la arena de las ideas, del debate, que convenza con argumentos, que nos diga el qué, el cómo y con qué van a solucionar los problemas públicos que proponen. De eso se trata la democracia, aprovechémosla y no la veamos como una puesta en escena donde basta aprenderse un guión de memoria para pensar que puedo convencer al público, no, la arena pública, es la arena de las realidades, donde no es suficiente ser famoso.

 

Dr. Luis David Fernández Araya

*El Autor es Economista y Doctor en Finanzas, Profesor Investigador de Varias Instituciones Públicas y Privadas.

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