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La historia del fracaso, ¡atrás!

La historia del fracaso, ¡atrás!

Juan Chávez

¡Hasta en Alemania celebraron el triunfo de México!

 

En Berlín, concretamente, sonaron las chirimías (gaitas), en dos de sus mástiles principales fue izada la bandera nacional mexicana y una escuadra de  jets surcó los espacios que cubrió con los colores patrios de México: verde, blanco y rojo.

¡Vibró México! ¡Reconoció Alemania! Dos grandezas de los difíciles y contradictorios tiempos de la globalización.

Un Mundial que registró su primera gran sorpresa: México 1, Alemania 0.

La imbatible campeona del mundo sucumbió frente a una escuadra tricolor que se dio el lujo, con Miguel Layún, de mandar a la Luna cuatro disparos que debieron haber sido goles.

Y una defensiva que construyó su propio muro con Carlos Salcedo y Jesús Gallardo para frenar los embates alemanes e impedir que la meta del veterano Guillermo Ochoa fuera perforada. El propio Ochoa se encargó de bajar la cortina y fue el segundo héroe, tras Hirving Lozano, el Chamaco Dorado del futbol mexicano que la afición identifica como el Gran Chucky.

Una victoria que sirvió para que tres de los presidenciables se pusieran la verde y se montaran en el gran juego que dieron los discípulos del entrenador colombiano, Juan Carlos Osorio.

Un Osorio convertido en mago, que jugó a no fijar un cuadro titular en los 41 partidos que disputó en la formación de la formidable alineación que armó para el debut triunfal de México en la Copa del Mundo Rusia 2018.

Un Osorio que se dio un segundo lujo: meter a Rafael Márquez en los últimos 15 minutos para que Rafa coronara su sueño de convertirse en el cuarto jugador del mundo “Cinco Copas”

Algo que todos ven como comienzo de nuevos tiempos para un seleccionado que enfrió a Alemania para desprenderse de sus maldiciones.

Algo que sirvió al candidato de la coalición “Todos por México”, José Antonio Meade para declarar que ni en el futbol ni en la campaña electoral hay nada escrito. Y como la selección lo demostró en el estadio ruso donde se desenvolvió y selló su debut mundialista con ese 1-0, así, dijo, él remontara el tercer lugar de donde no logra salir, para cuadrarse con el triunfo el 1 de julio porque, fiel  a su empeño, volvió a  describirse por enésima vez como el mejor.

Cerca de 80 mil aficionados, la mayoría mexicanos, no cesaron de gritar ¡México, Méééxico! Al final, gozosos de la victoria, el grito más contundente de su tendencia electoral:

¡¡¡Chingue a su madre el Peje!!!

Así se escuchó, así lo reproducimos.

Que hay que tomar nota. Desde luego, aunque el consejero Marco Antonio Baños no crea que la pasión mexicana por el futbol tendrá repercusión directa en la jornada electoral del 1 de julio.

México jugará contra Corea del Sur el sábado próximo y luego, antes de la fecha electoral, lo hará contra Suecia.

Ya paso el “trago amargo”. ¿Por qué no chuparse los otros dos tragos?

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