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Jueves, 21 Febrero 2019
17:44:22

México evalúa acoger a los migrantes mientras esperan respuesta a sus solicitudes de asilo en EE. UU.

En meses recientes ha aumentado el número de familias que viajan; tan solo el mes pasado, el número de personas atrapadas en familia en la frontera excedió la cantidad de 23.000, un récord. En meses recientes ha aumentado el número de familias que viajan; tan solo el mes pasado, el número de personas atrapadas en familia en la frontera excedió la cantidad de 23.000, un récord. Mauricio Lima para The New York Times

NYTIMES.COM/ES

 

CIUDAD DE MÉXICO — Los líderes del gobierno mexicano entrante están en conversaciones con funcionarios estadounidenses para permitir que los migrantes que soliciten asilo en Estados Unidos se queden en México mientras esperan una respuesta, un cambio drástico en la política actual. Según lo sugirió el presidente estadounidense Donald Trump el sábado por la noche, ya era un trato cerrado.

 

Aunque los funcionarios mexicanos dijeron que no se ha tomado ninguna decisión, los dirigente del gobierno entrante tienen una gran presión para enfrentar el desafío que representan los miles de migrantes que llegaron a la frontera entre ambos países. Los altos funcionarios del próximo gobierno planean reunirse hoy para hablar de la propuesta, de acuerdo con Marcelo Ebrard, el nuevo secretario de Relaciones Exteriores a partir del 1 de diciembre.

Permitir que los migrantes se queden en México mientras esperan la decisión de los tribunales estadounidenses implicaría un drástico retroceso en la política actual, que permite que los solicitantes de asilo se queden en Estados Unidos hasta que se resuelva su petición.

El gobierno de Trump ha tachado a este sistema de ser una política de “capturar y liberar” de la que los migrantes abusan, pues evaden los procedimientos de la corte y desaparecen después de entrar a Estados Unidos. El gobierno estadounidense, que se ha quejado amargamente de que su Congreso no ha abordado el problema, ha presionado al gobierno mexicano durante meses para que ayude.

“A los migrantes en la frontera sur no se les permitirá entrar a Estados Unidos hasta que sus solicitudes se aprueben individualmente en la corte. Solo permitiremos la entrada de quienes vienen a nuestro país legalmente. Nuestra política firme es la de ‘capturar y detener’. No los ‘liberaremos’ en Estados Unidos…”, dijo Trump en un tuit.

“…Todos se quedarán en México. De ser necesario, CERRAREMOS nuestra frontera sur. ¡Estados Unidos de ninguna manera seguirá cargando con esta situación costosa y peligrosa, tras décadas de abuso!”, agregó Trump.

Los altos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional dijeron el sábado que la política podría comenzar a aplicarse la siguiente semana, aunque muchas preguntas sobre la logística siguen sin respuesta. También se espera que el plan enfrente objeciones legales inmediatas; los abogados del gobierno estadounidense se están preparando para hacer frente a cualquier objeción una vez que la política se anuncie formalmente.

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Wendy Carolina Mejía, de 29 años, de Honduras, descansando en su tienda de campaña con sus hijos Ruth, Caleb y Lilian, en un refugio en Tijuana, México, cerca de la frontera con Estados Unidos CreditMauricio Lima para The New York Times

En los últimos meses, el número de migrantes en la frontera ha aumentado, ya que los migrantes centroamericanos y de otras regiones que escapan de la violencia y la pobreza quedan atrapados en un enredo burocrático con los funcionarios estadounidenses de la frontera. Mientras miles esperan entrar para comenzar el proceso de solicitud de asilo, los refugios de migrantes y los recursos estatales en México han llegado a su límite.

Ha habido conversaciones durante varios meses acerca de cómo lidiar con los casos pendientes. Ebrard dijo el 24 de noviembre que no se había llegado a ninguna decisión acerca de cómo manejar a las multitudes de migrantes a lo largo de la frontera.

El asunto ha cobrado urgencia las últimas semanas a medida que el número de migrantes en ciertos cruces fronterizos ha aumentado drásticamente. Muchos han viajado en caravanas de miles de personas.

Tan solo en las últimas dos semanas, cerca de cinco mil migrantes, la mayoría centroamericanos, han llegado a la ciudad fronteriza de Tijuana, en el norte de México. Los funcionarios dicen que esperan que lleguen por lo menos mil quinientos más en los próximos días, miembros de otras caravanas que actualmente se abren camino hacia el norte a través del territorio mexicano.

Aunque muchos son migrantes económicos, que escapan de la pobreza de su país, cientos —si no más— dijeron que querían solicitar asilo en Estados Unidos.

El viernes, Juan Manuel Gastélum, el alcalde de Tijuana, declaró que hay una crisis humanitaria en la ciudad y dijo que solicitaría la ayuda de las Naciones Unidas para aliviar la carga de dar refugio, alimentar y vestir a los migrantes.

De acuerdo con un funcionario estadounidense que tiene información sobre la propuesta, los migrantes llegarían a los puestos de entrada de Estados Unidos para realizar una solicitud de asilo y ser entrevistados. Si pueden demostrar que corren peligro si regresan a sus países, se les daría una fecha en la corte y regresarían a México a esperar.

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Migrantes descansan cerca del cruce fronterizo oficial a Estados Unidos, en Tijuana, México, el jueves. CreditMauricio Lima para The New York Times

No obstante, debido al retraso en los tribunales migratorios —cerca de un millón de casos— es probable que estas personas esperen durante años en México.

“Lo que se está llevando a cabo es una conversación acerca de qué hacer con nueve mil personas que se quedarán en Tijuana durante un año”, comentó Ebrard, quien reconoció que las charlas estaban en curso. “Lo que estamos tratando de idear es cómo organizarlo, pero aún no hemos encontrado la respuesta”.

Kimberly Breier, secretaria de Estado adjunta de Estados Unidos, dijo el sábado: “Nuestro compromiso con México primero que nada está basado en nuestro respeto mutuo y también en el hecho de que colaboraremos para encontrar soluciones creativas para nuestros desafíos compartidos. Seguimos trabajando de cerca tanto con el gobierno mexicano actual como con el entrante para resolver los problemas que enfrenta la relación bilateral, incluyendo la migración ilegal”.

Ebrard asistirá a la reunión de este domingo, así como la secretaria de Gobernación entrante, Olga Sánchez Cordero, y otros altos funcionarios del gobierno del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador.

The Washington Post informó por primera vez sobre la propuesta, en un artículo en el que se citó a Sánchez Cordero, quien dijo que se había llegado a un acuerdo entre Estados Unidos y el gobierno mexicano entrante. Sin embargo, más tarde el sábado, Sánchez Cordero emitió una declaración en la que señaló que no había una decisión respecto de que México funcionaría como refugio temporal para los solicitantes de asilo en Estados Unidos.

El gobierno de Trump, dispuesto a disminuir el número de migrantes y aligerar la carga que enfrenta el sistema de asilo estadounidense, ha sugerido convertir a México en un “tercer país seguro”; en este caso se requeriría que los migrantes que pasan por el país con la intención de solicitar asilo en Estados Unidos hicieran una petición para refugiarse en México.

No obstante, el gobierno saliente del presidente Enrique Peña Nieto se ha resistido, al igual que su sucesor.

“Aún no tenemos una propuesta específica de Estados Unidos”, dijo Ebrard. “Todavía estamos en contra de ser el tercer país seguro, pero este tema es algo distinto y, debido a eso, lo estamos analizando con cuidado”.

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“Lo que se está llevando a cabo es una conversación acerca de qué hacer con nueve mil personas que se quedarán en Tijuana durante un año”, dijo Marcelo Ebrard, el secretario de Relaciones Exteriores entrante. CreditChris Wattie/Reuters

El plan que se está considerando diferiría del estatus de tercer país seguro, pero terminaría por implicar que muchos miles de migrantes más se queden en México mientras Estados Unidos procesa sus solicitudes.

Actualmente, los migrantes que pueden demostrar un temor creíble de regresar a sus países son procesados y liberados por el Departamento de Seguridad Nacional mientras esperan en Estados Unidos una fecha en la corte.

En los últimos meses ha aumentado el número de familias que viajan, lo cual ha frustrado a Trump, que convirtió la promesa de reducir la inmigración ilegal en un pilar de su campaña electoral de 2016. El mes pasado, el número de personas atrapadas en familia en la frontera excedió la cantidad de 23.000, un récord.

En septiembre, casi 16.658 personas que viajaban en familia fueron aprehendidas en la frontera, lo cual provocó que el gobierno de Trump dijera que el aumento en el número de migrantes era una crisis sin precedentes y una amenaza a la seguridad nacional.

Frustrado por el aumento de familias migrantes, el gobierno comenzó en abril una política de “tolerancia cero” y procesó criminalmente a cualquiera que hubiera cruzado la frontera de manera ilegal.

Las medidas policiales provocaron la separación de casi 3000 niños de sus padres, lo cual desató semanas de manifestaciones en el país, en las que los demócratas y muchos republicanos le pidieron a Trump que diera marcha atrás a esta medida. Trump terminó por eliminarla y detuvo las separaciones familiares, aunque el gobierno tuvo problemas en algunos casos para reunir a quienes ya había separado.

Incluso antes de que la ola actual de caravanas migrantes comenzara a llegar a mediados de noviembre a Tijuana, esta ciudad fronteriza, una gran puerta migratoria hacia Estados Unidos, ya estaba bajo presión.

Debido al cuello de botella en el procesamiento de las solicitudes de asilo en los cruces fronterizos de Estados Unidos, cerca de 2800 migrantes ya estaban en la ciudad, y muchos de ellos llenaron los refugios para migrantes de Tijuana. Los tiempos de espera se han extendido hasta por dos meses.

El sistema mexicano de asilo ya está saturado por el número creciente de migrantes que han buscado refugio, y los defensores de los derechos de los migrantes afirman que México sigue siendo un lugar peligroso para que los migrantes pasen por ahí o busquen quedarse en el país.

 
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Jueves, 21 Febrero 2019
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