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Viernes, 16 Noviembre 2018
00:29:44

De la Border Patrol Nadie Escapa: Deporta Niños, Adultos y Hasta Fantasmas

 Luis Carlos Rodríguez González/The Exodo

Tijuana, Baja California.- Equipada con la tecnología más moderna por aire, mar y tierra la Border Patrol mantiene en jaque a los migrantes que sin documentos intentan cruzar por garitas, valles, ríos, desiertos y montañas hacia Estados Unidos.

Desde Playas de Tijuana hasta Reynosa Tamaulipas, en los más de 3,200 kilómetros de frontera que separan a México con Estados Unidos, los detectores de sonido, el muro fronterizo, las videocámaras, las camionetas cuatro por cuatro, lanchas rápidas y el mosco -helicóptero- vigilan metro a metro este territorio donde literalmente ni los fantasmas “indocumentados” pueden burlar a la Border Patrol.

En los tiempos de Donald Trump, como también en los de Barack Obama se incrementaron las deportaciones y detenciones por la Garita de Tijuana-San Ysidro, donde todos los días la Border Patrol y el Servicio  de Inmigración y Aduanas (ICE) retornan por la puerta de metal giratoria y en vehículos a miles de indocumentados, lo mismo jóvenes, adultos, mujeres, cada vez más niños sin compañía, algunos muertos y de vez en cuando uno que otro fantasma.

La historia sucedió a finales de octubre del 2010 en la Garita Tijuana-San Ysidro. Un matrimonio de tijuanenses a bordo de su automóvil realizaban el ritual mensual de ir de compras a los malls del otro lado de la frontera para surtir despensa y ropa.

Como siempre la fila de vehículos se contaba por cientos, que tienen que esperar dos o tres horas los fines de semana.  No por nada es la garita y frontera más transitada del mundo con más de 50 millones de personas que cruzan al año y 17 millones de vehículos.

Teresa, comerciante en un tianguis de pulgas de una colonia popular de la legendaria "Tia Juana" miraba de reojo a los automovilistas de al lado. Lo mismo familias que van a los malls a comprar  dulces, disfraces o ropa en vísperas del Halloween. Otros, con cara de pocos amigos, lo mismo cholos que narquillos, en camionetas cuatro por cuatro que retaban con la mirada a quien se les cruza.

Arturo, nacido en Sinaloa, es el esposo de Teresa. Se enfadó de cambiarle al radio y de escuchar narco corridos y cumbias. El calor lo agobia y el auto lo reciente y empieza a cascabelear por el calentamiento del motor. Son casi dos horas formados en la fila que avanza muy lento. Adormilado recibe la señal del agente aduanal que es su turno para la revisión de las visas.

 

 

 

 

 

Un oficial de origen oriental, los más gachos dicen los tijuanenses, aunque otros afirman que son los propios de origen mexicano, mira desconfiado al matrimonio de cuarentones. Se acerca a su computada, teclea, checa datos y les ordena abrir la cajuela del viejo Ford Focus azul.

Camina alrededor del vehículo como buscando algo en el asiente trasero. Tajante les ordena pasar a un gran estacionamiento cubierto y repleto de cámaras y sensores para una segunda revisión.

"Dónde está la persona que traen escondida en el automóvil" les cuestiona el chino en un español cortado un oficial en short y la clásica camisola azul marino que usan los oficiales del ICE.

De inmediato el automóvil y sus ocupantes están rodeados por otros cuatro agentes. A unos pasos de ahí están desmantelando una camioneta conducida por un mexicano y un gringo que se sospecha lleva droga. Teresa y Arturo están sorprendidos del maltrato y sobre todo de la acusación de llevar a un tercer pasajero escondido.

Los cinco oficiales del ICE, el chino, un anglosajón, dos afroamericanos y un latino, desmantelan prácticamente el Ford Focus. Sacan asientos, despegan alfombra, vacían la cajuela.

Arturo entre preocupado y molesto, preguntaba el porqué de la revisión. Teresa, nerviosa, es  interrogada por un oficial de apellido Ortega. El agente le insistía y aseguraba que una persona de baja estatura iba en el asiento de atrás del automóvil.

 "El scanner lo marca claramente. Es una mujer, de cabello largo, pequeña, como de 1.50 de estatura, delgada, que está en el asiento trasero cuando revisamos sus visas", les explicó el oficial , de origen mexicano.

Los ojos de Teresa se humedecen y Arturo la abraza. Los oficiales no entienden el drama. Teresa, balbucea algunas palabras y explica a los oficiales: "Hace un mes falleció mi niña, cabello largo, de 10 años de edad y le habíamos prometido venir de a San Ysidro de shopping en vísperas del Halloween".

Los oficiales del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) se sorprenden con el relato, pero no se alejan ni un ápice del protocolo de seguridad y migración. “No pueden pasar porque para nosotros son tres personas y sólo tienen dos visas”, argumentó sin margen a la discusión el oficial Ortega.

Todo era confusión y sorpresa para el matrimonio quien espero que rearmarán el Focus antes de ser prácticamente deportados junto con el espíritu de su hija a Tijuana.

"Los gringos, cuando quieren hasta las almas, hasta los fantasmas detectan", comenta una señora que presenció la escena mientras su vehículo también era revisado.

Teresa, Arturo y el fantasma de su hija regresaron como cualquier indocumentado a México en su vehículo. Enfilaron a una Iglesia cercana al cruce fronterizo, por el rumbo de Otay, a rezar por al alma de su pequeña.

www.theexodo.com

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El Tufo del Racismo Mexicano y la Caravana Migrante

The Exodo/Luis Carlos Rodríguez González 

“Violentos”, “Flojos”, “Arribistas”, “Delincuentes”, “Violadores”, “Portadores de Enfermedades”, Narcotraficantes” y hasta “Pederastas”, son sólo algunos de los calificativos que utilizan muchos usuarios de las redes sociales y en conversaciones privadas para referirse a los migrantes.

No. No se trata de estadunidenses anglosajones de Florida, Arizona, Massachusetts, Minnesota, Dakota del Sur o New Jersey considerados de los estados más racistas. Tampoco se trata de grupos   supremacistas como Ku Klux Klan o Minuteman Project, dedicados a “cazar” literalmente migrantes mexicanos y centroamericanos en la frontera con Estados Unidos.

O bien la llamada “Patrulla de la Frontera Americana” que es un grupo antinmigrante y uno de los más  virulentos que cree que “los mexicanos somos un "cáncer cultural" que busca retomar el sur de los Estados Unidos que alguna vez perteneció a México, a través de lo que él denomina el "Plan de Aztlán".

Las frases tampoco son, en esta ocasión, autoría de Donald Trump, que si bien ha llamado en ocasiones “bad man” a los migrantes mexicanos y también narcotraficantes y violadores en tiempos de campaña, para recolectar votos y para buscar financiar su muro fronterizo.

No. Esos calificativos son de mexicanos, lo mismo de Chiapas, que de Tijuana, de Sonora, que de la Ciudad de México, de Monterrey o de Veracruz o de cualquier otro estado.

Es el peligroso tufo del racismo, del aire antinmigrante que empieza a permear en algunos sectores de la población y que quieren achacar todos los males del país a un grupo de migrantes que busca cruzar por el territorio para llegar a Estados Unidos.

Al menos una de cada cuatro personas en México considera que cualquier tipo de extranjero que llega al país lo perjudica, de acuerdo con los resultados de la encuesta de migración del Centro de Estudio Sociales y Opinión Pública de la Cámara de Diputados (Cesop) de mayo de 2018.

Fuertes debates se han dado en las redes sociales ante el éxodo de más de 6 mil hondureños que han cruzado o intentan cruzar la frontera con México. Incluso con fotografías manipuladas de agentes federales supuestamente heridos, con lo que se busca azuzar a la población a repudiar a los migrantes.

“Increíble que acepten a más gente cuando la situación del país no es nada alentadora y lo peor de todo es que a veces obtienen mejores empleos que los mexicanos profundamente lamentable que los dejen quedarse”, señala una usuaria en Facebook ante una nota sobre el éxodo de hondureños.

Otros con insultos, incluso con llamados a peligrosos a violentar a los migrantes. Cuando algunos de los usuarios en estos debates defendían el paso de los hondureños por México algunas de las respuestas eran como las siguientes: “Ya te quiero ver cuando seas asaltada por uno de ellos o peor un que ellos provoquen una muerte a ti o a tu familia”.

 

“México es un país racista y seguirá siéndolo mientras se crea mestizo, pues el origen de su propensión a discriminar surge de la idea de que nos debemos mezclar”, señala el profesor Federico Navarrete, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

Añade que a diferencia de lo que pasa en EU o Europa, donde el racismo se ejerce en el ámbito público y se ha expresado a través de la esclavitud o leyes brutales, en México éste se practica de manera soterrada, en la esfera de lo privado, y ello lo invisibiliza.

“Una de las características de nuestro racismo es que es social y particular, infligido por personas y grupos contra otros individuos y colectivos en vez de que lo ejerza el Estado o la ley, como en otras naciones. Que en la Unión Americana sea tan tangible ha provocado reacciones en su contra y el surgimiento —desde hace más de medio siglo— de movimientos antirracistas”.

En contraste, como en México es privado y poco visible, no ha habido reacciones públicas equivalentes, lo que sugiere un inconveniente: nuestro racismo es más cerrado y menos evidente que el de otros países y, por ello, es más difícil de combatir.

www.theexodo.com

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Viernes, 16 Noviembre 2018
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