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El Cristalazo

Rafael Cardona

La imagen de Enrique Peña Nieto sobre el desvencijado cofre de una camioneta de carga, en atención directa de los afectados por las lluvias torrenciales en los suburbios de Puerto Marqués, podría ser utilizada, si alguna vez hubiera un  imaginativo candidato a la alcaldía del PRI para arrancarle electoralmente el deteriorado municipio al Partido de la Revolución Democrática cuyos alcaldes (por coincidencia o por negligencia) le abrieron las puertas del alguna vez maravilloso centro turístico al narcotráfico violento.

 

Obviamente alguien podría decir, no es este el tiempo para pensar cínicamente en contiendas políticas, pero por desgracia las cosas son así.

Quien quiera ahondar en este tipo de repercusiones e indagar cuáles fueron las consecuencias políticas del huracàn “Paulina”, podría leer el ensayo de Alejandra Toscana Aparicio, titulado precisamente “El  Impacto del huracán Paulina en la política local de Acapulco”, del cual le ofrezco algunos puntos intersantes.

“En el mes de octubre de 1997, el huracán Paulina impactó las costas del Pacífico mexicano, produjo pérdidas humanas y materiales y alteró el curso normal, previsible, del orden político-electoral del municipio de Acapulco. Según los datos oficiales, 207 personas murieron, 200 desaparecieron y 52, mil perdieron su vivienda; además se calcularon pérdidas materiales por millones de dólares. Los daños fueron comparables a los causados por los huracanes Gilberto e Isidoro, que en 1988 y 2002 azotaron la península de Yucatán.

“El 7 de octubre de 1997 se registró el huracán Paulina. Los principales daños se debieron a que los lechos de inundación de los ríos estaban poblados, a causa de la explosión demográfica en Acapulco a partir de los años cincuenta y a la escasa planificación urbana. Poco a poco se formaron asentamientos en las laderas montañosas junto a los cauces de los ríos hast dejarlos, en algunas partes, con sólo 70 cm de amplitud. La mayoría de las casas afectadas se ubicaban en barrancas, las que, al momento de producirse el escurrimiento, se convirtieron en cauces para que el agua desembocara al mar, o bien en zonas pantanosas que se inundaron por su predisposición natural y por la falta de un sistema de drenaje eficaz…

“…Por eso, aunque la cantidad de precipitación es importante (según los registros del Servicio Meteorológico, nunca había llovido tanto en tan pocas horas), lo que realmente causó el desastre –como ahora,apunto yo–, fue el crecimiento irresponsable de la ciudad y la transformación del espacio sin las medidas preventivas adecuadas. El Sistema de Protección Civil no detuvo la hecatombe ni la mitigó; no fue capaz de prevenir a la población, a pesar de que se dieron los avisos necesarios por parte del Sistema Meteorológico acerca del fenómeno…

“… Algo de culpa hay en la imprudencia de afincar a las familias en zonas vulnerables; y esto vale tanto para las mismas familias como para la autoridad que lo permite. Pero también es cierto que en Acapulco hubo una falta de vinculación de la población en riesgo con Protección Civil en materia de alerta y de preparativos. Hubo una alerta anticipada que se quedó en las autoridades, sin trascender a la población. Los medios de comunicación hablaron de la llegada del meteoro con unas horas de anticipación, pero no alertaron a la población…

“Las acciones de Protección Civil del gobierno no cumplieron su objetivo”.

Muchas de estas palabras se pueden aplicar, casi textualmente al fenómeno actual.  Negligencia, es el nombre de la forma generalizada de la administración pública.

Y en el caso actual, con el alcalde Luis Walton inscrito  –como dice Joaquín Sabina— en la romería del Santo Reproche y con las finanzas quebradas a fondo, gracias a la acumulación de pésimas admnistraciones municipales de un color y de otro, el asunto se pone grave.

En ese sentido vale la pena reconocer la coordinación del gobierno federal (rápida e inusual) en estos trabajos ante el horrible matrimonio celestial de Ingrid y Manuel, quienes dejaron caer sobre el país el agua de todas las nubes como quien exprime la sábana nupcial del firmamento.

La secretaría de Gobernación informó –además–, de diez medidas.

1.- Salvaguardar la integridad de los ciudadanos en todas las zonas afectadas.

2.-  Instalar, por primera vez, el Comité Nacional de Emergencia (Federal).

3.- Instalar los comités (locales) de emergencia, encabezados por los gobernadores en los estados de Oaxaca, Veracruz, Michoacán, Chiapas, Guerrero, Tamaulipas, Jalisco, Colima, Guanajuato e Hidalgo.

4.- Atender todas las declaratorias de emergencia.

5.- Expedir en Guerrero una declaratoria extraordinaria de emergencia para apoyo inmediato a la población.

6.- Solicitar a la ciudadanía su puntual atención a los llamados de las áreas de Protección Civil.  ésta mantendrá informada a la población afectada para efecto de que se puedan tomar las decisiones que conciernan a cuerpos de agua.

7. Respaldar la obra de La Cruz Roja Mexicana, principalmente en Oaxaca, Chiapas; Hidalgo y Guerrero, donde ya se contabilizan 50 municipios afectados y 238 mil damnificados.  

8.- Apresurar las labores de reparación en la Autopista de El Sol para facilitar la salida de miles de turistas varados en el puerto.  

9.- Atender la emergencia eléctrica en el aeropuerto de Acapulco cuyas pistas ya no están inundadas y

10.- Mantener la labor de la  Secretaría de la Defensa Nacional la cual tiene desplegados 2 mil 39 efectivos; instalados 37 refugios para  4 mil 119 personas; 13 albergues para otras 4 mil 70, dos cocinas comunitarias, seis células de intendencia y cinco unidades de maquinaria pesadaen operación.

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